martes, 5 de diciembre de 2017

Aprender a aprender

Existen estudios muy detallados que indican cómo el volumen de conocimiento e invenciones en los últimos 20 años por el ser humano supera el producido en los 300 años anteriores. Esto obliga a prepararnos para que todos los conocimientos e informaciones adquiridos sean actualizados y modernizados en un periodo muy corto. Estos hechos han generado, en opinión de Peter Drucker, cambios como los siguientes:


  • El conocimiento, que por mucho tiempo fue considerado un ornato social y un ítem de lujo, se ha convertido en el capital de cualquier economía.
  • La productividad del conocimiento es la clave de la productividad de las empresas, de su fortaleza competitiva y del éxito económico.
  • El conocimiento ha llegado a convertirse en la industria básica, la industria que le ofrece a la economía los recursos centrales y esenciales para la producción.
Hay algunas cifras sobre las cuales los latinoamericanos deben pensar cuando hablan de desarrollo.

  • Japón, que invierte el 8% de su producto nacional bruto (PNB) en equipamiento industrial, invierte al menos el doble en educación.
  • Estados Unidos invierte aproximadamente el 20% de su producto nacional bruto en educación y entrenamiento.
La economía del conocimiento es vital en el desarrollo de nuestra sociedad. El mejor manejo de los activos inmateriales, la capacidad para innovar y la velocidad y abundancia de información, son factores básicos del dinamismo y de su influencia. Estados Unidos, dedica el 2° de su PNB a educación de alto nivel mientras que Europa sólo invierte el 1.1%.

Al comparar estas cifras con las de América Latina, cada uno de nuestros países puede entender la razón básica de su atraso, y explicarse por qué siendo ricos en recursos naturales somos pobres en condiciones de vida. Así, podremos concluir que falta un grupo significativo de personas con una verdadera orientación hacia el espíritu empresarial y con un nivel de conocimientos que les permite utilizar esos recursos en formas productivas para generar un valor agregado suficientemente grande.

El conocimiento es el recurso primario y la verdadera riqueza de una sociedad. Se necesita que nuestras sociedades respeten, estimulen y apoyen la generación y el desarrollo de conocimientos y que, como misión, busquen el fortalecimiento de su base educativa, pues a´si mejorarán su capacidad productiva y sus perspectivas de desarrollo.

Esto requiere también preparar jóvenes para que estén en capacidad permanente de aprender todas las nuevas tecnologías y conocimientos que se desarrollen en los próximos años, pues sólo así podrán mantener la competitividad.

Tomado de Innovación Empresarial: Arte y Ciencia en la Creación de Empresas. Tercera edición. Rodrigo Varela. Cap. 1 Espíritu Empresarial, Pág  45-46

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