La Cultura del espíritu empresarial
Hofstede define cultura como la programación mental colectiva de una comunidad en un ambiente específico. La cultura no es una característica de un individuo, ella cubre a un número de personas condicionadas por las mismas experiencias educativas y por las mismas condiciones de vida. Al hablar de la cultura de un grupo, una región, una nación o una empresa, se hace referencia a ese conjunto de valores, creencias, convicciones e ideas que ese grupo ha adquirido a lo largo de sus experiencias y que forman parte de su vida.
La cultura, en este sentido de programación mental colectiva, cambia muy lentamente, no sólo porque está impresa en las mentes de las personas, sino porque se cristaliza en instituciones que esas personas han construido: sus estructuras familiares, educacionales, religiosas, fines de asociación, tipos de trabajo y de gobierno, producciones artísticas, científicas, técnicas, esquemas de producción económica, etc.
Aunque todos recibimos influencias culturales, que muchas veces no sabemos de dónde nos llegan, hay dos hechos fundamentales que deben tenerse en cuenta en todo proceso de desarrollo:
1. Por lo general, los miembros de una cultura no logran identificar cuáles son sus valores, creencias, ideas, etc. Casi siempre los aprecia más rápidamente una persona de otra cultura.
2. En todo proceso de desarrollo es básico tomar en cuenta las características culturales en que cada teoría, modelo o concepción fue formulada y los rasgos culturales del receptor de ellos, pues si los valores culturales de base son contradictorios, la teoría, el modelo o concepción están condenados al fracaso.
Hay que entender también que dentro de una misma cultura existen personas o grupos de personas con diferencias individuales en alguno o algunos de los valores tradicionales de las culturas.
Estas culturas y personas que han liderado el desarrollo, que han creado grandes y exitosas organizaciones, tienen como características principales las siguientes:
1. Fuerza vital. Entendida como energía, fuerza, coraje, dedicación, emoción para sacar adelante sus ideas.
2. Deseo de superación y progreso. Entendido como el principio de mejoramiento continuo, que lleva a buscar siempre un estudio superior en sus actividades.
3. Capacidad de identificar oportunidades. Entendido como la aptitud para leer con entorno social, económico, político, cultural, etc.
4. Visión de futuro. Entendida como la capacidad de percibir tendencias y de prever lo que va a ocurrir.
5. Habilidad creadora e innovadora. Entendida como la destreza para encontrar múltiples formas de solución a los problemas.
6. Aceptación y propensión al cambio. Entendidos como la capacidad de reaccionar en forma flexible, oportuna y acorde con los nuevos requerimientos que el entorno plantea.
7. Inicitiva. Entendida como la capacidad de anticipar, de hacer algo antes de que otros lo realicen.
8. Libertad/autonomía/autogobierno. Entendidos como la posibilidad de tomar sus propias decisiones y asumir la responsabilidad de los resultados logrados, sean ellos favorables o desfavorables. Es no estar pensando en culpables o en benefactores.
9. Capacidad de toma de decisiones con información incompleta. Entendida como la habilidad para aceptar que en la vida casi nunca se tienen a la mano todos los datos, y que especialmente el cambio exige decisiones con incertidumbre.
10. Convicción de confianza en sus facultades. Entendida como la actitud de creer en lo que uno sabe hacer, en sus destrezas, en su conocimiento, en su preparación.
11. Actitud mental y positiva hacia el éxito. Entendida como optimismo, como visión de triunfo, como capacidad de ganar y salir adelante.
12. Compromiso/constancia/perseverancia. Entendidos como la dedicación y el esfuerzo continuo hacia el logro de los objetivos.
13. Coraje para enfrentar situaciones inciertas y para correr riesgos. Entendido como el valor y el arrojo necesario para atreverse, para osar, para jugar en escenarios arriesgados.
14. Capacidad de realización. Entendida como el pragmatismo necesario para efectuar los proyectos.
15. Capacidad de administrar recursos. Entendida como la habilidad de hacer un uso eficiente de los diversos recursos disponibles.
16. Practibilidad y productividad. Entendidos como hacer bien lo que debe realizarse.
17. Capacidad de control. Entendida como la capacidad de supervisión y de control de los recursos y las situaciones.
18. Inconformismo positivo. Entendido como el hecho de aceptar que lo que existe es bueno, pero que es sujeto de mejora, o sea, que hay camino de progreso y mejoramiento.
19. Soluciones y no problemas. Entendida como la capacidad de pasar de la problemática a la solucionática, del diseño al hecho, de la teoría a la práctica.
20. Responsabilidad/solidaridad/ética. Entendidas como la capacidad de comprender y aplicar la idea de que el progreso y el bienestar deben construirse respetando al ser humano y la naturaleza, que estos deben beneficiar a todos los actores sociales, y que todos debemos cumplir una labor dentro de un marco ético y de un proceso de conciencia social muy diferente del egoísmo que a veces nos cobija.
21. Capacidad de integrar hechos y circunstancias. Entendida como la habilidad para percibir y asimilar los diversos elementos que se dan alrededor de una situación, es ser capaz de armar el rompecabezas.
22. Liderazgo. Entendido como la capacidad de lograr que mis compañeros acepten mis ideas y mi accionar porque encuentran en ellas un punto de comunicación y de empatía.
A este conjunto de valores culturales de comportamiento lo llamaremos aquí espíritu empresarial.
Tomado de: Rodrigo Varela Innovación Empresarial Arte y Ciencia en la creación de Empresas "Espíritu empresarial" Editorial Pearson, Cap. 1 Pág. 6 al 8.
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