El establecimiento de la misión debe ayudar a no caer en el error de tomar demasiadas direcciones. Por lo general, el estar confundido sobre la mejor dirección a tomar es solucionado con diferentes intentos en varias direcciones, esto ocasionará que en la práctica no se tome ninguna dirección, y el largo plazo de la organización sea totalmente incierto. Es por eso que la misión requiere una visión firme que delimite el ahora y el futuro esperado. La misión fijará la dirección a seguir, y es responsabilidad del líder del proceso reconocer las características que indiquen la necesidad de un cambio de dirección en el momento adecuado.
La visión y misión tienen que considerar tres factores principales relacionados con sus clientes:
- Necesidades de los clientes: qué necesidad estamos satisfaciendo.
- Grupos de clientes: a quién estamos atendiendo.
- Tecnología y formas de producción: cómo es que estamos satisfaciendo esas necesidades.
La visión y la misión tienen que preparar a la organización para el futuro y tienen que ser:
- Simples y concisas.
- Claras y sólidas en contenido.
- Generadoras de entusiasmo por el futuro.
- Motivar el compromiso efectivo de los miembros de la organización.
- Evidenciar la dirección de largo plazo.
Tomado de Fernando D'Alession Ipinza "El proceso estratégico. Un enfoque de gerencia." Capítulo 3, pág. 65.
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