Un noche de marzo de 1996, Bill Fobbs llamó a Domino's y pidió una pizza de peperonni a domicilio para su familia. Domino's se negó a entregar la pizza en su casa y le dijo que tendría que ir a la tienda a recogerla. Los Fobbs, que son negros, viven en un vecindario de alta criminalidad, predominante negro en San Francisco, California. La familia del señor Fobbs se quejó de que la negativa de entrega fue un franco acto de racismo, y según su abuela, "esto sólo es porque somos negros". Sin embargo, Wally Wilcox, el propietario de la tienda Domino's afirmó que se trataba de un asunto de seguridad laboral, ya que varios repartidores de pizza habían sido asesinados mientras hacían entregas, y con frecuencia eran robados, asaltados y asesinados. Domino's y la mayoría de cadenas de pizza, incluyendo Pizza Hut y Little Cesar´s utilizan sistemas de cómputo que designan los vecindarios como verdes, amarillos y rojos. A los clientes de los vecindarios verdes se les entrega la pizza en la puerta; los clientes de los vecindarios amarillos tienen que salir a la calle y recoger la pizza en el carro de entrega; los vecindarios rojos son los que se consideran demasiado peligrosos para cualquier entrega a domicilio, y los clientes de estas zonas deben conducir hasta el restaurante por sus pizzas. Puesto que los vecindarios marcados con rojo casi siempre son grupos minoritarios, la American Civil Liberties Union criticó esta práctica de entrega de pizza como discriminatoria. La California Restaurante Association afirmó que la practica formaba parte de la obligación moral y legal del patrón para eliminar los peligros en el lugar de trabajo.
Tomado de Manuel G. Velasquez "Etica en los Negocios" Parte 1, Los negocios y sus representaciones internas, pág. 366.
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