La siguiente dimensión es el Liderazgo interpersonal, que incluye las interacciones más inmediatas que mantiene el líder con su entorno más próximo. Y con los que más tiempo y con mayor intensidad se relaciona el líder es con sus seguidores.
Los líderes triunfan más que por su esfuerzo, gracias al esfuerzo de sus seguidores. Una de las tareas básicas del líder es facilitar una contribución motivada y productiva. Esto supone invertir en personas y recursos, mediante la atracción de talento y el compromiso decidido. La calidad de las relaciones del líder con los liderados es la piedra angular que hace girar los resultados hacia cuotas de excelencia y rendimientos elevados, o por el contrario, a cubrir el expediente, si dichas relaciones no gozan de una adecuada salud.
Otra de las interacciones que mantiene el líder a nivel interpersonal es con sus colaterales, es decir, otros líderes, quienes ejercen tanta influencia como él en su ámbito de actuación correspondiente. Necesitamos, como ya hemos visto, líderes a todos los niveles, es decir, que los líderes están obligados a colaborar entre sí. No se espera que los líderes entren en competencia. Si los celos profesionales llevan a una lucha por el liderazgo, querrá decir que no se admite un liderazgo horizontal que se precisa para afrontar los retos que nos proponen los nuevos modelos organizativos.
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